Metanol es un disolvente polar prótico fundamental en bioquímica y biología molecular, valorado por su capacidad para disolver biomoléculas polares y algunas no polares, al tiempo que permite protocolos clave de extracción y precipitación.
Propiedades químicas
El metanol (CH₃OH) presenta una estructura tetraédrica con hibridación sp³ en el carbono y oxígeno, generando un ángulo de enlace C-O-H de aproximadamente 108,5° debido a la repulsión de pares solitarios en el oxígeno. Hierve a 64,7 °C, se congela a –97,6 °C y tiene una densidad de 0,792 g/mL. Su alta miscibilidad con agua y constante dieléctrica de 32,6 favorecen interacciones eficientes de enlaces de hidrógeno en sistemas de disolventes acuoso-orgánicos.
Como alcohol primario, el metanol puede oxidarse enzimáticamente a formaldehído y formato a través de las vías de alcohol deshidrogenasa y aldehído deshidrogenasa. Sin embargo, el metanol de grado laboratorio (como grado HPLC o ACS) se purifica para minimizar subproductos contaminantes que podrían interferir en ensayos analíticos sensibles.
Aplicaciones bioquímicas
En bioquímica de lípidos, el metanol se usa comúnmente en el método de extracción Folch (mezclas cloroformo:metanol como 2:1 v/v) para romper membranas biológicas y facilitar el aislamiento de fosfolípidos y glicolípidos para cromatografía en capa fina o análisis por espectrometría de masas.
El metanol también se emplea en protocolos de biología molecular para la precipitación de ácidos nucleicos, a menudo tras tratamiento con etanol (p. ej., soluciones 70–80 % v/v), para mejorar la purificación de ADN y ARN antes de flujos de trabajo de secuenciación de nueva generación.
En flujos de trabajo de análisis de proteínas, el metanol ayuda en la preparación de muestras para SDS-PAGE promoviendo la resolubilización de proteínas y puede usarse en formulaciones de tampón para ELISA para estabilizar estructuras antigénicas sin causar denaturación significativa.

